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SEASIDE STORY

Historia de la costaEsta mañana, lluviosa y gris, caminé a lo largo de la playa con una cierta intención de nadar. La arena estaba fría, igual que ayer por la noche, cuando mis pies se metieron dentro del agua hasta las rodillas hasta que mi “Mente de Mono” no sabía si me estaba helando o estaba ardiendo.

Yo, hombre-viejo, corrí hacia arriba por las dunas de arena y yo, niño-pequeño, rodé hacia abajo de nuevo, pegajoso por la arena, disfrutando del no tener en cuenta que mi cabeza se estiraba mientras mis sentidos estaban haciendo lo suyo: sentir las variaciones del calor, la luz áspera y suave y, regresé a casa (donde me estoy quedando este fin de semana) y sentí todo el universo y la “mente plena” de los budistas, así que me puse a leer algunas “inspiraciones” ofrecidas por Chogyam Trungpa. Cuando leí algunas de sus palabras, mi “corrector ortográfico-no-invitado” cambió su nombre por “Turnip” (nabo en inglés).

No estoy seguro de si esto fue una señal. Volví al mar después de esto con un plan, una toalla y tapones para los oídos, determinadamente relajado, listo para zambullir el cuerpo entero en el helado fiordo y seguir vivo y respirando. El agua me miró con un claro “no” y todo en mi cuerpo dijo “vale”. Me giré y regresé a comer tostadas, beber té y sentarme con la sabiduría de un vegetal de raíz.

Creo que el eclipse solar del pasado fin de semana fue un momento poderoso. Un recordatorio para sentir nuestro camino en la viveza de la oscuridad y no asumir que, no por que el sol brilla encima de nuestra cabeza, esta sabe más que nuestros pies. Estoy contento de haber tenido la oportunidad de escuchar tan bien esta mañana. La llegada de la primavera trae consigo el recordatorio de que siempre hay un momento nuevo.

“Hay tiempos para cultivar y crear,
cuando nutres tu mundo y das nacimiento a nuevas ideas y emprendimientos.
Hay tiempos para florecer y para la abundancia,
cuando se siente la vida en plena eclosión, energética y expansiva.
Y hay tiempos de fruición, en los que las cosas llegan a un final.
Han alcanzado su clímax y deben ser cosechadas antes de que empiecen a desvanecerse.
Y finalmente, por supuesto, hay tiempos que son fríos, cortantes y vacíos,
tiempos en los que la primavera de los nuevos comienzos parece un sueño lejano.
Estos ritmos en la vida son eventos naturales.
Se entrelazan unos con otros así como el día sigue a la noche, trayendo, no mensajes de esperanza y miedo,
sino mensajes sobre cómo son las cosas.”
- Chögyam Trungpa -